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lunes, 29 de septiembre de 2014

El cajón medio vacío

Si tenemos una planta dentro de nuestra casa, imaginemos que el recibidor de nuestra casa goza de la presencia de una azalea (bonita planta con delicadas flores rosas acampanadas); lógicamente, debemos regar el vegetal periódicamente para que siga creciendo y reluzca en todo su esplendor, de lo contrario, por mucho que absorba toda la luz que pueda por sí misma, le faltará una cosa muy importante con la que mantenerse en pie y, por lo tanto, morirá.

Esta misma reflexión podríamos aplicarla y compararla con los grandes recortes que está sufriendo la educación en nuestro país. Si a un buen estudiante con pocos recursos económicos, no le ayudan a seguir adelante con sus estudios económicamente a través de becas, ayudas y demás; este, por mucho que tenga la capacidad suficiente como para seguir adelante sin problema alguno intelectualmente hablando, al igual que en el caso de la planta, sin algo tan esencial para él, no logrará conseguir un objetivo estudiantil avanzado, como podría venir siendo una carrera, sin ayuda.

También he oído hablar de la propuesta sobre sustituir las becas por créditos, en el caso de que la propuesta siga adelante y se decidan por hacerlo, sería el colmo de los colmos. Básicamente, conseguirían de una vez por todas que estudiar solo pudiera ser para gente en un buen nivel económico. Pero confío y espero que tal barbaridad nunca suceda, y me queda la esperanza de que así sea, porque como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.


Y así es como poco a poco se van deteriorando las ayudas en lo más necesario, y por lo tanto, el pueblo se siente indignado ante tal injusticia, porque aún que dispongamos de excelentísimos profesionales en los sectores públicos a nuestro alcance, poco a poco nos van quitando más y más de un cajón que se va quedando vacío recorte tras recorte. Tal vez en los tiempos en los que estamos, las personas que poseen un cargo en la enseñanza o en la sanidad sepan bien de lo que se responsabilizan y de lo que hacen. Pero las autoridades se tendrían que replantear que, si pretenden que podamos seguir dependiendo de grandes profesionales en un futuro, como venimos gozando hasta ahora, deberían volver a llenar ese cajón imaginario con más ayudas. Porque como bien dicen, nuestra generación, es la que sacará a este país adelante.


Y con esta entrada, una canción que me gusta mucho, con una letra muy bonita; aquí os dejo Heaven, con letra de Bryan Adams, y cantada por Boyce Avenue:


martes, 23 de septiembre de 2014

Fácil pero imposible

Si a un perro le enseñamos a morder o a pelear, atacará a cualquier cosa que se le ponga por delante; pero, sin embargo, si le enseñamos a relacionarse con la gente y con los demás animales de manera positiva, puede ser el perro más amigable del mundo. Al igual que si tenemos el mismo animal y lo despreciamos, este puede querer huir o cambiar su actitud por otra más ofensiva; pero, si por el contrario, somos los amos de este fiel animal, lo cuidamos y estamos pendientes de él y su bienestar, puede ser, fácilmente, un animal más cariñoso que cualquier persona podría nunca llegar a imaginar en una personalidad humana.

Esta comparación entre lo positivo y lo negativo en el caso de un perro, podríamos aplicarlo a la raza humana, y es que las buenas influencias y la buena educación siempre marcan la personalidad y las actitudes de las personas. Todo esto me lleva a adjuntar una frase citada por Pitágoras en el siglo cuarto antes de Cristo, antiguo e importante filósofo y matemático griego. Esta dice así:

Educad al niño y no será necesario castigar al hombre.”

Y es que por sencilla que pueda llegar a ser la frase, lleva toda la razón inscrita en sus palabras. Yo opino que las influencias y la educación marcan mucho a las personas, ya que cada uno se tiene que adaptar a la situación del territorio en el que está. Por ejemplo, en unas favelas violentas de una gran ciudad brasileña, lógicamente, un niño no será amable, respetuoso y cordial con los demás, si un día cualquiera lo llevamos al centro de una ciudad moderna de Europa; al igual que un niño criado entre las más altas clases sociales, no sabrá como actuar e interaccionar con las gentes de un barrio marginal de cualquier gran ciudad.


Por esta sencilla reflexión, sería muy conveniente educar con valores y responsabilidades a los niños, pero no tan solo en las clases medias y elevadas, sino en cualquier ámbito territorial y social. Sería la manera más sencilla de conseguir que al llegar a una edad adulta y madura, las personas fueran benévolas para con los demás, con el objetivo de evitar conflictos y problemas que puedan llegar a obligar a castigar al hombre. Pero todos sabemos que esto no sucederá jamás por muy optimistas que nos podamos poner. Y aún que yo haya hecho hoy esta reflexión y tú leído estas humildes palabras tecleadas por un joven realista, el mundo y la sociedad seguirá su curso como lo ha hecho hasta ahora, y así mismo la educación y los castigos convenientes en los diferentes ámbitos sociales.


Y hoy os dejo la canción "Superheroes" de "The Script".




lunes, 15 de septiembre de 2014

La música no se toca

Tumbarme, acomodarme los cascos en la cabeza, poner en reproducción alguna canción y cerrar los ojos. Para mí, este es uno de los mayores placeres de los que puedo disfrutar en soledad. Me encanta esa sensación de satisfacción al dejar que una pieza musical de uno de mis autores favoritos atraviese mis oídos, para llegar hasta... no sé bien hasta donde, la verdad, ya que discrepo sobre la existencia del alma. Tan solo sé, que el escalofrío que recorre mi cuerpo cuando disfruto de verdad de la música, llega hasta el más recóndito hueco de mi cuerpo.

Víctor Hugo, un novelista francés, dijo una vez: “La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero no puede permanecer en silencio.”. Al menos yo me siento identificado con esta frase. La traduzco en las situaciones en las que estoy triste, o enfadado, o alegre, o nostálgico. Circunstancias en las que necesito desfogar mis sentimientos, pero sin decírselo a nadie. En esos casos lo que hago es simplemente escuchar o cantar alguna canción. Estoy seguro que muchos de vosotros haréis lo mismo, y estaréis de acuerdo en que se os quita un gran peso de encima instantes después de haberlo realizado.

La música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, sin banderas.. Una frase de un cantautor argentino, León Gieco. Y es que una de las escasas cosas que pueden lograr unir a las personas, sin influir las banderas o los himnos; las razas o las religiones; las creencias o las costumbres, es la música.

En conclusión, queda claro que a parte de que me gusta mucho la música, esta, es uno de los mayores tesoros que poseemos, de ahí el título de la publicación, inspirado en una de las canciones de uno de los mayores artistas de este país, Alejandro Sanz.


De ahora en adelante, cada publicación irá acompañada de una canción al final del texto. Para que además de leer las opiniones de un chaval, podáis disfrutar del placer de escuchar una buena canción. La que añado ahora, es la misma que da nombre a este texto, “La música no se toca”.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Cosas que no cambian

Me he topado con algo muy interesante y me gustaría compartirlo. Dos grandes filósofos, cuatro siglos antes de Cristo, citaron unas frases que nos resultarían familiares y habituales a las generaciones actuales:

-Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.

-¿Qué les pasa a nuestros jóvenes? No respetan a sus mayores, desobedecen a sus padres. Ignoran las leyes. Hacen disturbios en las calles inflamadas con pensamientos salvajes. Su moralidad decae. ¿Qué será de ellos?

Estas frases fueron dichas por dos de los grandes en sus tiempos, Sócrates y Platón, respectivamente. Nos puede resultar extraño, ya que doy por sentado que todo el que está leyendo este texto, habrá escuchado una oración similar a las anteriores alguna que otra vez. Y es que, sobretodo los más mayores, tendrán en sus mentes pensamientos semejantes al par de filósofos nombrados; ya que, por suerte o por desgracia, las cosas en este mundo cambian, y con él, también lo hacen las personas y los valores.

Pero yo pienso y pregunto: Si estos pensamientos eran dichos hace dos mil cuatrocientos años (año arriba, año abajo), y con el paso de este período de tiempo hasta la actualidad se ha seguido diciendo, ¿eso significa que nuestros valores actualmente son detestables?, ¿o más bien la gente hace dos milenios era excesivamente correcta, cordial y educada? Yo confío en que ninguna de las dos preguntas es la que se debe formular para llegar a una conclusión sobre esto. Simplemente hay que reflexionar y pensar que cabe la posibilidad de que se haya producido un cambio en nuestro comportamiento y manera de pensar al irnos haciendo mas mayores, a la vez que sabios, confío. De esta manera podemos llegar a recapacitar sobre dicho tema y afirmar que no son las actitudes de los jóvenes, las que cambian, sino las nuestras, ya que vamos adquiriendo con los años, la capacidad de saber que cosas están bien y cuales no tanto.


Resultará extraño leer estas palabras del puño y letra de un joven de dieciséis años, pero creo que no es una edad temprana como para no poder deliberar una opinión sobre este tema. ¿O no es así?

lunes, 1 de septiembre de 2014

Ice bucket challenge y postureo

Como es un tema de actualidad en las redes sociales de todo el mundo, me he decidido a hablar sobre ello. Para quien no sepa que es el “Ice bucket challenge”, cosa que se dará en muy pocos casos, ya que está hasta en el telediario de las noticias, es el fenómeno viral del momento en Internet, con un fin recaudatorio y solidario contra el ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), una enfermedad neurodegenerativa que causa parálisis y se cobra el ochenta por ciento de las vidas de los que la padecen. Esta afección la sufre Stephen Hawking, físico teórico, astrofísico, cosmólogo y una de las mentes más prodigiosas que hay en este mundo. Él lleva una larga tira de años sobreviviendo al ELA y para mí es un gran ejemplo. El desafío se basa en que si eres retado a hacerlo por alguien que lo ha realizado, debes grabar y publicar un vídeo donde se te vea echándote un cubo de agua helada sobre la cabeza, y así mismo, debes retar a algunas personas más para que también cumplan por la causa. Pero eso sí, debes donar algo de dinero por la causa benéfica.

A mi, personalmente me parece magnífico que se haya echo esta propuesta que está teniendo tanto éxito, habiendo recaudado ya unos setenta y cinco millones de euros para su investigación. Pero lo que me da rabia de verdad es el postureo que hacen algunos solo por ganar un poquito de popularidad o para parecer más “guays”, por así decirlo. He visto unos cuantos casos de gente que lo ha hecho y me da bastante rabia, a parte de pena. Para el que tampoco sepa que es el postureo, voy a hacer una definición rápida: “Manera de expresar comportamientos, más por imagen o por apariencias que por verdadera motivación”. A lo que voy, me parece realmente penoso que alguien haga el vídeo y lo publique por meras motivaciones individuales, en lugar de pensar en el verdadero propósito que hay detrás de toda esta parafernalia. Porque lo que realmente importa es la posibilidad de poner nuestro pequeño grano de arena a base de donaciones para luchar y, con mucha suerte y dedicación, ganarle la batalla a esta enfermedad.

Así que lo dicho, que aun que mis palabras no vayan a servir para convencer a ciertas personas de lo contrario, yo hoy me iré a dormir más tranquilo después de plasmar esto en algún lugar fuera de mi mente, teniendo la certeza, de que al menos muchos opinan exactamente lo mismo que yo.