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lunes, 27 de octubre de 2014

No es charlatanería

Tres de la tarde, hora de enterarse de la actualidad del país. Enciendes la televisión y aparece en pantalla un tipo despeinado, sin afeitar, con chándal y además para colmo, hablando con voz desinteresada y vocabulario informal. Estoy seguro que a parte de cambiar de canal, la mayoría de espectadores no le tomarían en serio. Un claro ejemplo que muestra la importancia de la expresión oral en la vida profesional.
Los conferenciantes, son escuchados con interés porque saben perfectamente de qué hablan y lo transmiten de tal manera que los demás se interesan, aún que el tema no les importe demasiado. Para ello, tienen mucha fluidez expresándose y lo hacen como si improvisaran, aún que lleven horas de ensayo a sus espaldas.

En mi opinión, la expresión es un escudo que nos protege en una discusión y un arma que nos hace ganarla.

La canción que pongo hoy, llevo días cantándola sin parar: Rude de MAGIC!.

lunes, 20 de octubre de 2014

No nos queremos

Nos miramos al espejo y vemos mil y un defectos. Demasiado bajos o demasiado altos; muy gordos o muy delgados; muchos granos en la cara o unas cejas muy juntas; y así centenares de ejemplos más. Nos creamos inseguridades innecesarias, preocupaciones que nos condicionan, presiones que nos hacen sentir mal con nosotros mismos. Echamos males de ojo a nuestra imagen. Y es que es verdad, ya no nos queremos, no nos queremos en absoluto. No sé si esto pasa ahora y antes se estaba a gusto con el físico de uno mismo, no he vivido mucho tiempo en este mundo como para poder comparar al largo de los años. Pero básicamente me baso en lo que veo. Yo y confío que vosotros también, desprecio los estereotipos. Es cierto que puede haber personas muy guapas a nuestro parecer y otras no tan agraciadas, pero repito: a nuestro parecer. Porque como dicen, “para gustos colores”. Y oye, que a quien no le gustes que no pierda un solo segundo en mirarte, y mucho menos en insultarte o ser grosero contigo.

Estos estereotipos, como bien se ve en los medios, crean trastornos alimenticios, hacen que queramos ser como en realidad no deberíamos ser, al fin y al cabo nos hacen menos personas. Yo personalmente no me comparo con el tipo de “belleza” actual. De acuerdo, me gustaría gozar de algún musculito más, pero soy feliz tal y como soy.


Y me gustaría que todos vosotros también pudierais gozar de ese “ilícito” placer. Ese acto de mirarse al espejo y ver a una persona perfecta, una persona que se quiere tal y como se ve. Ese acto de ver a una persona perfecta dentro de sus imperfecciones en el espejo. Ese acto de QUERERSE.

Y la canción... Stay de Rihanna y Mikky Ekko.


lunes, 13 de octubre de 2014

Deporte y motivación

Después de haberme “metido” de alguna manera con el fútbol profesional en la publicación anterior, no vayáis a pensar que estoy en contra del deporte o alguna cosa por el estilo, sino todo lo contrario, me encanta el deporte, tanto verlo como practicarlo. Y como todos, tengo mis preferencias, ya que hay unos que me parecen mejores y otros que no tanto. Pero hablaré de el deporte en general.

Para alguien que practica un deporte con pasión, no lo ve con los mismos ojos que cualquier otra persona que no dedica su tiempo con él. Lo ve más bien como algo que le aparta del la rutina y el estrés del mundo en el que vive, como algo que hace que las preocupaciones del día a día se esfumen durante el rato del entreno o de la competición. Y a los que lo practican con ganas y motivación, les duelen las derrotas y les alegran tremendamente todas y cada una de las victorias.

Y sea dar patadas o puñetazos en combate, sea chutar, lanzar o correr detrás de una pelota, sea coordinar unos movimientos en un baile, sea lo que sea en el deporte que se practique con pasión, este produce una sensación en nosotros que nos induce a querer dar lo máximo que podemos dar combate tras combate, partido tras partido o baile tras baile. Una sensación que nos hace querer mejorar continuamente y también querer hacer mejor lo que ya hacemos bien, esa sensación es la que diría yo que es la motivación. Porque un deporte practicado sin motivación se hace pesado y aburrido, por eso tenemos nuestras preferencias en el deporte, porque cada uno tiene que encontrar un deporte que le produzca esa sensación tan satisfactoria al entrenar o al competir. Por ejemplo a mi, ningún otro deporte ha hecho que mi afán de motivación sea tan grande como cuando practico el que de verdad me apasiona, que es el taekwondo, por la disciplina y la dedicación que le tienes que aportar siempre.


Y para acabar, como yo actualmente y desde hace 5 meses padezco una lesión en la rodilla, me he dado cuenta de que de verdad me gusta mucho el taekwondo, ya que al estar tanto tiempo sin poder hacer un solo combate, aún que no sea un profesional en el deporte ni nada por el estilo, siento unas ganas tremendas todos los días por poder volver a entrenar o a dar una patada. Y es que a lo mejor el dicho de “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”, podría aplicarlo a otra frase y afirmar que “No sabes lo que de verdad te gusta tu deporte hasta que no lo puedes practicar”.

Y hoy con una canción bien bonita de una gran artista española, Rosana; junto con otro grande, Fito cabrales. Espero que os guste: "Mi trozo de cielo".


lunes, 6 de octubre de 2014

Hipotético remedio

El otro día estaba charlando con mi padre, y como es habitual en una charla entre hombres, surgió el tema del fútbol. Pero no hablamos de fichajes, partidos, goles o mejores jugadores según nuestro parecer de los diferentes equipos. Sino que comentamos lo excesivo que nos parecían los sueldos de los jugadores que están en las élites del fútbol.

Hablamos sobre esos típicos comentarios que sueltan estos deportistas a los micrófonos y las cámaras de los medios de comunicación cuando tienen un mal partido. Que si un "No me encontraba a gusto en el campo de juego", o un "Hoy no hemos estado acertados", o también un "No ha sido mi día de suerte". Y los dos estábamos de acuerdo en que no puede ser posible que con el gran sueldo que importan en sus cuentas bancarias cada año, puedan excusarse siempre con lo mismo, cuando tendrían que dar lo máximo de sí mismos en cada enfrentamiento que realizan en el campo de juego. Ya que aún que su trabajo sea de "corta duración", al no poder jugar a alto rendimiento ya a cierta edad, su faena durante los diez o quince años que sirven en el mundo futbolístico se basa en cuidarse, entrenar y jugar. Y por no hablar del gran equipo médico y fisioterápico del que disponen a su servicio durante la temporada.

Mi padre y yo pensamos en un remedio que se podría usar para motivar a los grandes jugadores, para que siempre se esfuercen al máximo. Este se basa en que si un jugador tiene un mal partido o cometa varios errores a la hora de jugar, se le descuenta un porcentaje de su sueldo, y así, al finalizar la temporada, tendrían un sueldo en calidad a su rendimiento.

Porque resulta vergonzoso que gente que se parte los cuernos por sacar a los suyos adelante con oficios igual de dignos esté cobrando miserias, y estos señores, por jugar a la pelota, sin calidad de menospreciar a este gran deporte, ingresen tales cantidades de dinero. Y creo que muchos de vosotros me daréis toda la razón, por mucho que algunos de vosotros, al igual que yo, disfrutéis de un buen rato viendo un partido.

Y hoy la canción es Saraluna de Melendi, con una letra muy bonita, que me a emocionado.