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domingo, 29 de marzo de 2015

Si no sabes no hables



Si no sabes no hables. No hagas como si la cosa fuera contigo. No intentes defender algo a ciegas. No te las des de héroe sin tener ni idea de nada. No vayas dando lecciones a nadie sobre lo que tú, desde tu hipocresía e ignorancia, no sabes. Y por favor, no faltes al respeto a la gente a diestro y siniestro sin conocer siquiera a una de las personas a las que insultas. No llames bueno al malo. No llames altivo al humilde. No llames honesto al hipócrita. No le des palmaditas en la espalda a alguien que se ha ganado tu confianza con simples milongas. ¿Sabes por qué? Porque tú eres el primero en quedar mal.

Si no sabes no hables. Venga, va; que ya sé que tú eres muy bueno y que te gusta defender al débil. Pero chavalín, que no. Que no hace falta. Que no es necesario tu comentario. Que tú y yo sabemos que no se solucionará nada con él. Tú tienes tu vida y yo la mía. Así que mantente en la que te pertenece y deja a los demás en paz, que seguramente estará todo mejor sin tus sandeces.

Si no sabes no hables. Porque ya sé que a lo mejor me estoy pasando un poco contigo, o con vosotros. En fin, supongo que solo yo sé a quien me dirijo. Mejor así, no vaya a ser que me vengas luego con tu ejército de comentarios cargados de cosas que debería decir o hacer. Al fin y al cabo, lo que te quiero decir es que si sigues así, el que quedará mal cuando te enteres que no todo es tan blanco ni tan negro, eres tú. Que te acabarás limpiando ese moquillo que te baja cuando te das cuenta que así no es y que tendrás que inventarte mil y una escusas para seguir quedando bien, como si todo lo importante en esta vida fuera eso, el quedar bien.

Si no sabes no hables. 

Porque cuando sepas, 
a nadie le importará lo que digas.

Con esto, un poco de motivación añadida: Thunderstruck de ACDC:

lunes, 23 de marzo de 2015

Cállame la boca



Me aconsejan que sea cauto. Que no opine de cosas tan graves de esta manera. Que no me arriesgue a meterme en un jaleo del que podría llegar a no salir. Que aunque me guste escribir, tenga cuidado con lo que escriba. Mucho cuidado. Que aunque me guste hablar, tenga ojo en lo que platico. Mucho ojo.

Pero no. No me puedo callar. No puedo dejar de opinar, si cada día veo en el telediario que muere tanta gente a manos del estado islámico. No puedo dejar de opinar, si día a día, en las páginas del diario de mi propia provincia, veo que hay niños que no tienen un techo donde pasar las frías noches, que no tienen ni un simple trozo de pan que llevarse a la boca. No puedo dejar de opinar, si el capital de estos políticos (o así se hacen llamar), aumenta proporcionalmente a lo corruptos que son.

Así que no. No me puedo callar. No puedo cerrar el pico. No me da la gana. Una característica de mi es esa, decir lo que pienso. Así que hasta que no vea al último radical islámico sin escrúpulos en la cárcel; hasta que no tengan un techo y un buen plato de comida cada día esos pobres niños; y hasta que no vea que dimite de su cargo el último "político" chorizo de este país, yo no me callaré la boca.

Así que como dijo William Shakespeare: "Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión".

Con esto: Mi verdad, de Maná y Shakira:

lunes, 16 de marzo de 2015

Al nuevo cacho de mi corazón



Al nuevo cacho de mi corazón,

El sábado vio el mundo por primera vez una personita muy especial. Ayer nació alguien que ya ha hecho que la quiera mucho más que a muchos juntos sin tan solo pretenderlo. Ayer vino al mundo Blau, mi hermana.

Y es que la cara de tonto que se le queda a uno al ver a alguien tan especial, es indescriptible. Al ver a una persona tan pequeña pero a la vez tan grande para ti. A alguien tan frágil y tan inocente. A alguien tan indefenso que te quedarías abrazado a él día y noche para que nada le ocurriera. Esa sensación es espectacular, y más si es tu hermana.

La verdad es que yo quería un hermano, ya que hermana ya tenía una. Pero solo hace falta ver esa carita tan tierna para darte cuenta que esas tonterías son lo de menos. Que al fin y al cabo es sangre de tu sangre, y que por esa sencilla razón vas a quererlo tanto o más que a ti mismo.

Aunque no vayas a leer esto hasta dentro de muchos años, quiero decirte que eres una gran alegría para mi y para toda la familia. Que ya te has hecho un gran hueco en nuestros corazones. Y que seas muy feliz mientras puedas, ya habrá tiempo para llorar por otras cosas más allá del sueño o el hambre. Que a lo largo de los años crezcas mucho, crezcas feliz y crezcas rodeada de los que te quieren. Que cuando madures tengas metas.

Y que cuando las consigas, te acuerdes del tipo que se te quedó mirando con cara de tonto nadamás naciste. El mismo que está escribiendo estas líneas.

Te quiere, tu hermano mayor.

Con esto: Hold back the river, de James Bay:


lunes, 9 de marzo de 2015

Conversaciones estúpidas



¿Nunca os habéis parado a pensar las tonterías que llegamos a decir a veces, o las conversaciones que llegamos a tener con otros por el mero hecho de hablar de algo? Os pongo un claro ejemplo:

En el supermercado, cuando de repente, te encuentras a un compañero de trabajo:
-¡Hey! ¿qué tal? ¿qué haces por aquí?
-¡Hola! Pues nada, aquí comprando, ¿y tú?
-Pues igual, a ver si compramos un poquito.
-Muy bien, ¡hasta luego!
-¡Adiós!

¿Vosotros creéis que es necesario? Está claro que los dos estáis comprando, ¡no hace falta preguntárselo! Con un simple "hola" es suficiente para "quedar bien". No hace falta decir estupideces. Otro ejemplo:

Por la calle, cuando ves a un conocido que viene por la misma calle y en tu dirección, os cruzáis:
-¡Hola tío! ¿qué tal?
-¡Hola! Bien, pues mira, aquí. ¿Y tú?
-Bien, pues aquí también. ¡Venga, adiós! (risas)
-¡Adiós! (risas)

A ver si nos entendemos. ¿"Aquí"? ¿De verdad? ¡¿Pero qué sentido tiene eso?! ¡Está claro que estás aquí! Si estuvieras allí, yo no te estaría saludando y ambos no nos estaríamos diciendo estas idioteces.
Lo dicho, decimos verdaderas estupideces. No lo hacemos con mala intención, pero lo hacemos. ¿De verdad creéis que al vecino le apetece hablar del tiempo en el ascensor? Por favor... pero si tan solo tienes que esperar a que él baje en su planta. Son tan solo unos segundos, no pasa nada por estar en silencio unos instantes.

A veces hablamos por quedar bien, para no parecer bordes. Para creer que así le caeremos mejor al otro. Por respeto. Por algo. Pero al fin y al cabo, para nada. Tan solo acabamos manteniendo conversaciones de chiste.


Así que ahora, la próxima vez que mantengas una de estas conversaciones, tal vez te acuerdes de mi, o tal vez no. La cuestión es que tanto tú, como yo, lo seguiremos haciendo.

Con esto, Sugar de Maroon 5:

lunes, 2 de marzo de 2015

¿Y si todo acabara mañana?

Aquí estoy de nuevo, aunque haya estado 1 semana sin escribir...




Hace un tiempo que me llevo haciendo una pregunta. Mas aun no sé responderla. Es difícil, muy difícil. Creo que puede ser porque nadie quiere que así sea. Puede ser por miedo, o puede ser porque creemos que estamos tan seguros que no sucederá, que ni siquiera nos paramos a pensar una respuesta.

Así que voy a ir al grano. ¿Y si todo acabara mañana? Si supieras que exactamente en 24 horas vas a dar tu último suspiro, ¿qué harías?
No sé si vosotros sabríais qué hacer. Yo ya os aseguro que no.

Algunos dirían que seguirían con su rutina y como si nada fuera a pasar. Difícil creérmelos, desde mi punto de vista.
La mayoría de jóvenes afirmarían que harían alguna que otra locura. Que romperían, robarían algo, o matarían a alguien. Así, tal cual, como quien no quiere la cosa...
Los más mayores y maduros seguramente dirían que permanecerían con sus seres queridos hasta el final y que disfrutarían de ellos al máximo. Algo que encuentro muy bonito, además de peliculero.
Otros simplemente responderían que mientras no murieran vírgenes, que harían cualquier cosa.

Yo, si tuviera que decantarme por alguna opción, así de golpe, a parte de darles la razón a los últimos, me quedaría con mis seres queridos. Pudiendo así disfrutar de mis últimas risas, de mis últimos abrazos, de mis últimos besos, de mis últimos llantos y de mis últimos suspiros al lado de las personas más importantes para mi.

Ahí mi respuesta, y ahí os dejo con vuestra duda.


Con esto, ya que llego de una semana en Italia, os dejo la canción de moda entre los jóvenes allí: Sabato, de Lorenzo Jovanotti: